Salir del camino, tomar decisiones y GOZO: una charla con Diego Fernández

Bienestar

Nos hemos acercado Diego Fernández-Gayo y yo a Ronda para pasear y charlar. Nacen varios temas que nos interesan:

  • la dificultad para salirse de las pautas establecidas y el placer que da el vivir la experiencia de salir de ellas,
  • las ganas de ser libres que tenemos pero los obstáculos para tomar decisiones que necesitamos,
  • el concepto de “gozo” que se escurre entre las manos a menudo y cuesta instalarlo en nuestra existencia.

Entonces, ¿qué decías? ¿Que te hablase de de esto que he dicho, no? de salir del camino. De salir del camino. Salir del camino. Es que es algo que me encanta, Diego, porque es em el camino está cuando eh estoy asustado, estoy inquieto o estoy cansado, pues ahí está el camino, eh con sus reglas, con sus normas, con sus, bueno, con lo establecido, lo que la vida establece, pero luego el salirme del camino me da la oportunidad de experimentar, de explorar, de jugar y de sentir cosas nuevas como ahora, ¿no? nos hemos salido de aquí, de este camino que estaba y estamos por las piedras y y me hace sentir vivo. O sea, lo que estoy sintiendo ahora es esto de ir explorando algo que, bueno, no es que sea nuevo, no es que no haya pasado nadie por aquí, pero yo no he pasado por aquí, ¿no? Y siento que el salir del camino establecido me me da esta sensación de vida, me da este juego, esta experiencia interna de ay, estoy haciendo algo que si me estimula, me da alegría, ¿sabes? es em ir por los sitios que a lo mejor otras personas no han pasado tanto. Me da también una sensación de abrir camino al mismo tiempo. M sabes de bueno, que es algo también de nuestro trabajo quizá, ¿no? de vamos abriendo camino en aquello que que para otras personas puede ser difícil y nosotros lo andamos, yo lo ando, tú lo andas y al pasar por ahí podemos luego acompañar y yo puedo acompañar ya sabiendo que el camino, bueno, no va a ser fácil a lo mejor, pero es posible hacerlo. Sí, hay hay como esa búsqueda interna que veo en mí y que veo en otras personas. de buscar un referente que nos diga lo que hay que hacer, básicamente, ¿no? Como qué es lo que tengo que hacer con mi pareja, qué es lo que tengo que hacer con esta situación en el trabajo, qué es lo que tengo que hacer, dónde tengo que vivir, ¿no? Y y yo siento que hay una parte de mí, por ejemplo, que se relajaría mucho si encontraría eh encontrase una persona, un maestro o lo que tú quieras que me diga, "Diego, tienes que hacer esto y esto y esto." Es como una parte que se relaja, ¿no? que es como, "Wow, por una parte me siento que ya no tengo que tomar tantas decisiones siento que alguien sabio me guía. Por otra parte un rebelde interno tan grande que te den. Yo hago lo que me da la gana." M claro, pero pero sabes eso porque es al final. Claro. O sea, es es no tener o no querer asumir unas responsabilidades porque tomar decisiones que implica eh tener consecuencias y tomar decisiones y que haya consecuencias. ¡Ostras! Eso es mucho peso, pero es realmente lo que nos pasa con la libertad. Queremos ser libres. Queremos ser libres, sí, pero ¿y qué pasa con las consecuencias? Las quieres asumir. Porque ser libre implica asumir las consecuencias que tienen tus actos o la ausencia de ellos. No decir, no callar, o sea, eh callar algo o no hacer nada o hacer algo. Todo tiene consecuencias. Exactamente. Y es muy fácil que venga alguien pues con más sabiduría, eh, alguien que sea como una figura maternal, paternal y te haga sentir que, ostras, yo te yo te cuido, yo me ocupo, pero claro, eso al mismo tiempo quita libertad. Claro, por eso la la idea, ¿no? Al fin y al cabo, creo de tu trabajo y el mío es generar espacios tiempos donde las personas puedan eh explorar su libertad, explorar su gozo, explorar la experimentación de [ __ ] caminos que igual antes no han cogido o que ya han cogido, pero que en su día a día no hay tantas oportunidades de de poder ir una y otra vez por ese camino, pues se generan espacios, tiempos donde tanto tú como yo y los participantes exploramos esto y jugamos al fin y al cabo, ¿no? Esa es la palabra. Es jugar, es jugar y jugar probar. Claro, yo me doy cuenta de ver qué ocurre cuando hago algo o digo algo y ver qué impacto tiene afuera y cómo he recibido. Porque claro, también el perdona, te te he interrumpido, ¿no? Pero sí, sí, me has interrumpido un cabrón. Me venía esto de, claro, cuando veo que las decisiones que tomo afuera tienen un impacto que no es bien recibido, me me da miedo volver a hacerlo. Entonces, eh necesitamos reentrenarnos en una experiencia que sea reparativa de que tomo una decisión, hago algo, digo algo y afuera el impacto que tiene se maneja de otra manera. Exactamente. Y eso es lo que necesitamos también, el expandirnos, el ser libres, pero sabiendo que afuera la otra persona se va a hacer responsable de lo que le ocurre. Se va a hacer responsable, vente para acá. se va a hacer responsable de lo que le ocurre, de sus sensaciones, de sus sentimientos, sabiendo que yo he tenido una influencia en ello. Totalmente. Yo he tenido un impacto en esa persona, ¿no? Y ahí es para mí la Pero no soy culpable, la gran dualidad de la responsabilidad afectiva y la responsabilidad individual, ¿no? Entonces, muchas veces ha habido un gran movimiento en el crecimiento personal que dice básicamente, "Lo que hago es neutro y si tú te lo tomas a mal es tu historia, es tu problema, míratelo." No, no, no. Esa famosa frase y si a una cierta medida eso puede ser correcto, pues también ahora están está empezando nacer y brotar por todas partes el concepto de responsabilidad afectiva que que dice esto, ¿no? Vale, efectivamente tú lo que haces es neutro entre comillas, pero tiene un impacto en los demás. Entonces, tienes que tomarlo en cuenta. O sea, claro que si te digo [ __ ] o te doy un puñetazo, no es totalmente neutro. Igual puede ser neutro un punto de vista espiritual, pero un punto de vista terrenal no es nada [risas] neutro. Mi mejilla no sería neutra. Exactamente. Entonces, eso hay que como tomarlo en cuenta, ¿no? Que mis actos, como tú has dicho antes, los actos que ejer libertad tienen un impacto fuera y eso es donde nace la palabra responsabilidad, ¿no? ¿Cómo hago para de esta manera hacerme cargo en parte del impacto que tiene esto? Está claro que yo no me puedo hacer cargo de lo que el otro siente o de lo que la otra siente. Ese es el punto de lo que estabas diciendo antes. Eso sí, eso es real. Eso se mantiene es decir, yo no soy responsable de cómo tú has interpretado y cómo tú te dejas llevar por tus resortes automáticos y demás para que eso te desborde y te resulte complicado manejarlo. Eso no, pero eso ser responsable de lo que yo he hecho y he dicho porque eso sí genera un impacto. Exactamente. Exacto. No, pero la interpretación una vez que ya lo que yo digo atraviesa tu piel y penetra y entra ahí ya hay dos cosas. Primero, lo que yo he hecho y segundo como tú lo vives. Ese es el punto donde realmente yo no puedo hacer nada. No, por mucho que tú tengas ganas de reparar o que por mucho que tú tengas ganas de manera de apoyarme una vez que te das cuenta, igual tomas conciencia de uy, lo que he dicho es algo que ha impactado, es fuerte, fuerte o hecho un daño. Eso es ahí por mucho que tú quieras no puedes intervenir en mi interior. No hay nada que tú puedas hacer que realmente me calme, me tranquilice emocionalmente. O si no, si si lo haces de esta manera es algo eh vamos a decir ilusorio, porque al fin y al cabo la el impacto está en mí y a mí me tocará de todos modos respirarlo, transitarlo, acogerlo, soltarlo. Sí, ante Es verdad que esa parte de yo intentar reparar tiene un primer momento ilusorio y luego estoy pensando, ¿no?, esas personitas que hemos necesitado escuchar afuera un lo siento. Mm. O sea, siento si esto te ha dolido. Claro. Siento si esto te ha hecho mal, ¿no? Entonces es verdad que ostras, es afuera, es hay una parte que es, bueno, a ver qué hago con esto, ¿sabes? Pero luego también hay una parte que si yo me dejo que me llegue, es decir, que entre en mí y que mi sistema lo procese, es muy muy beneficioso, muy reparador. Sí. Y al final yo creo que si tomo conciencia de que he dicho algo, hecho algo que te ha hecho daño, mi poder real es primero en poder reconocer la parte tuya que está dolida, la víctima dentro de ti, decirle, "Te veo, te reconozco, lo siento." No. Y y luego posterior hacer yo mi trabajo primero de limpia de culpa, de perdonarme a mí mismo en ese proceso. Eso suena todo humildad, muy bueno, eh, eso es mucha humildad, eso es mucho. [risas] Eh, y a partir de ahí creo que la idea también sería poder eh tomar en cuenta ese hecho para el futuro en mi vida. Es decir, vale, ese día me pasé de esta manera porque igual la rabia me me empudó o la tristeza o la desesperación y al pasarme he hecho daño a alguien. Entonces, son son informaciones que yo puedo transformar ese daño, ese dolor en una información tan rica para mí. que a partir de ahora dejaré de hacerlo de una cierta manera, ¿no? Ya lo registras, ya lo registras, lo registras y sabes que para esa persona, en tu vínculo con esa persona, eso le puede herir. Exactamente. O le puede molestar o le puede afectar, etcétera, etcétera. Eso. Entonces, puedo cuidar esta persona de esta manera. Eso es eso es y eso es importante, ¿no? Y muchas veces cuidar simplemente es una palabra diferente, ¿sabes? Sí. Yo me acuerdo de de una relación con una amiga que, bueno, que [carraspeo] por ejemplo tiene mucho miedo al abandono, pues hay algunas palabras que sabes que van a desencadenar, que son claves, ¿no? Eh, que van a desencadenar más o menos la herida. Entonces, puedes utilizar otro tipo de palabra, ¿no? Ajá. ¿Como cuál? Ah, no me viene ahora. Aparte de cuidar, dices, eh, h, sí, acompañar. Acompañar, sí. Y o por ejemplo también cuando la persona que ha sufrido o que que está, por ejemplo, si una persona conecta con su herida de abandono en mi presencia, yo sé que hay una palabra clave que es decir, estoy aquí. Ah, por supuesto. Estoy aquí es muy sanador. Otra cosa es que le llegue ahí está esta parte que te decía antes y ahí es donde uno no puede hacer, pero estoy aquí un tacto físico, una presencia, ¿sabes? De estoy aquí dicen y dejar que yo sienta esto, ¿no? Y realmente me lo crea. Esa es la parte, ya que tú no puedes hacer ahí nada. es encontrar el tacto justo porque tampoco es estoy aquí, estoy aquí, ¿sabes? estresado de me esto. [risas] Es es un es un tacto y una presencia y eso sí sí a veces es mente desde sin contacto. A veces también son palabras, es la palabra estoy aquí y cómo tu parte tiene un impacto y yo a ver cómo me lo dejo recibir eso, ¿no? A ver si a ver si me pasa, a ver si me me traspasa, me llega, [suspiro][grito ahogado] ay, me calma y me lo creo y confío en que realmente estés aquí. Esa es la la parte donde yo ya soy responsable de eso. Tú no eres responsable más que de esa otra parte de estoy aquí. Ex. Son responsabilidades distintas. Sí. Y yo en este caso eh poder relajarme también y tranquilizarme, ¿no?, en ese momento, porque muchas veces también hay esa parte donde igual yo en ese rol de cuidador puedo sentirme muy mal porque te he hecho daño, porque has conectado con tu herida y entonces estoy intentando de por favor no te pongas así para yo estar tranquilo, ¿sabes? tu o más allá, si eso no tiene nada que ver con nosotros, pero por ejemplo tú has conectado con, yo que sé, con una amiga y vienes, ay, estoy mal y estás muy mal y yo no sé qué hacer y en pánico, es tranquilo, tranquilo, estoy aquí. No es como no poder yo primero hacer el trabajo de serenarme, ¿no? Yo creo que es la Sí, porque normalmente cuando estás intentando calmarme a mí, lo que estás es que quieres calmarte a ti. Es que tú no sabes qué hacer con mi incomodidad. Eso es, ponte cómodo para yo estar tranquilo. Ahí, ahí está. Tú te sientes incómodo con mi incomodidad y quieres que yo me cambie para tú calmarte y y el y el juego, el truco es tú calmarte primero, ¿no? Y yo ya veré qué hago con mi incomodidad, con esta amiga que estoy trayendo contigo en esta charla o en este momento. Ay, y la idea creo que poco cada vez más es, ¿no?, que nos abramos a al gozo de vivir. Eso te iba a decir. Vamos a hablar del gozo, ¿no? Vamos a hablar del gozo en en en la amplia expresión de la palabra. Es complicado. Bueno, para mí eh es un tema yo vengo de una estructura donde donde no hay gozo, donde es todo responsable, serio, donde la vida es muy seria. No me suena, me suena. pasó mi [risas] pasó mi vida intentando tomar conciencia de otra vez he entrado en tomármelo en serio. Es como para mí el gozo tiene mucho que ver con jugar con el juego y y tengo la sensación de que realmente la vida es un juego, pero no estoy diciendo que es un juego en modo que eh jiji jaja porque a veces es un juego que duele mucho. Sí, sí, pero sí que si me lo me estoy intentando, bueno, cada vez más estoy intentando y y viviéndolo así como experiencias que se van pasando una tras otra y observando que siempre en cada experiencia, por muy dolorosa que sea, hay como una invitación de la vida a encontrar el gozo en esa misma experiencia o o si o justo en la etapa después, ¿no? Sí, incluso en el momento difícil, ¿te refieres? Claro, por ejemplo, yo cuando estuve con un proceso de enfermedad potente, eh, pues aprendí a gozar de de momentos muy pequeñitos. Aprendí a gozar la ausencia de dolor, aprendí a gozar el tumbarme en una hamaca durante 20 minutos y dejarme llevar por la siestía. Sí, aprendí a gozar un alimento, una manzana, porque era un momento donde casi no podía comer nada, ¿no? Ya. Y y era como, "Wow, e me conectó ese profundo dolor y esa profunda desesperación que era lo que estaba ocurriendo casi durante todo el día. me ayudó a conectar con pequeños momentos del día que era muy placentero, igual mucho más de los que puedo sentir cuando cuando estoy aparentemente bien de manera en los automáticos quizá, ¿no? Exactamente. De la prisa de del automático es el gozo. Claro, en mi caso nace también de la toma de conciencia de lo que es el dolor y entonces eso me me puede conectar con la otra polaridad. Bueno, no hace falta posar por ahí también. Mm. Mm.

Para mí el gozo está conectado con con los permisos, indudablemente, porque bueno, esa estructura que tú dices, ¿no?, a mí me resuena y con el añadido de la vida no es un juego, la vida es seria, eh, hay que y hay que serios en la vida. Y de acuerdo contigo en que no se trata de jiji jaja, sino de jugar la vida. para mí es e afrontar lo que viene eh de una manera lo más eh, en aceptación y en amabilidad posible, porque ya bastante difícil puede ser lo que viene como para encima también echar más leña encima, ¿no? Más leña al fuego. Pero esa estructura de esa familia, esa estructura de ese origen me configura como alguien que no que no me doy permisos. Hm. Que y cuando me doy permisos muchas veces h va acompañado de culpas, ¿sabes? Es como sí lo hago, pero después la culpa. Entonces es una experiencia realmente muy muy fastidiosa. Cuando el permiso realmente me lo doy, que estoy consciente de lo que estoy haciendo, estoy dándome el permiso desde la presencia. La culpa sé que va a asomar ahí, pero no va a tomar un un papel relevante. Entonces es cuando estoy en gozo, estoy en plenitud, estoy en disfrutar. que claro, el disfrutar, el gozo se puede entender muchas veces como esa euforia, ese esa catarsis de placer, de alegría, de de éxtasis, ¿no? Ahí descontrolado y eso. Ostras, puede ser por ahí también. también, claro, puede ser por ahí, pero hm siento que también es muy saludable cuando es un gozo en equilibrio. Sí, cuando es un gozo que me hace sentir que no me salgo de mí, que no me descentro, que me mantengo en en unos horizontes que para mí son beneficiosos. Claro, que me me cuido ahí. Entonces, a compartirme con alguien o al estar probando un plato de comida o viendo un paisaje como este es como [suspiro] necesito que vaya más, necesito que sea intenso, necesito que o puedo quedarme con lo que hay. A veces sí tiro, no no necesito intensidad y necesito muchísimo más para saborearlo porque es como que no me lo permito o no me lo doy o no o no lo saboreo del todo, ¿sabes? Y la intensidad parece que lo va a hacer mejor, pero no no es mejor porque me saca, me me descentra, ¿no? Luego me doy cuenta que no, incluso me agota, me siento cansado o me da dolor de cabeza. Claro. ¿Sabes? Es como cuando pues bueno, echo el cigarrito, a lo mejor, ay, qué bien el gozo y luego otro más y el otro más ya no. Claro, ya no, porque ya me doy la cabeza, me deja ya que no sabes es como es como saber también qué a mí me hace gozar, que a mí me hace conectar con ese ese placer interno, que yo esté realmente a gusto y que esté en equilibrio. Eso es un arte. Sí. Eh, por ejemplo, en medicina china, la euforia se ve como una patología, ¿no?, de la energía del corazón y y es y es así. todo lo que es eufórico, todo lo que es muy intenso, muy para arriba, muy para abajo, son al fin y al cabo, entre comillas, patologías, ¿no? Eh, entonces son desequilibrios y yo creo que hay efectivamente un gran poder en gozar eh la sencillez, ¿no? el sentir, gozar el caminar por la naturaleza, gozar el el el simplemente dar una pequeñita vuelta, estar con con los amigos, estar aquí respirando

y permitirse, ¿no?

Parar, parar, parar, que no paramos. [resoplido]

No paramos, no nos dejamos ser.

Este es momento de gozo, ¿eh? Los pajaritos. Sí. El sol. Sol en la espalda, en la cara. este árbol con su musgo

también también me viene, ¿no?, el el la importancia de los sentidos para estar en el gozo. Sí. y nos pasamos horas delante del móvil mirando Instagram, TikTok, ahí pasando, pasando, pero no estamos mirando realmente. Y ya está comprobado que eh media hora de estar con el móvil viendo vídeos de gatitos nos da la dopamina serotonina que necesitamos para el resto del día y equivale a 2 horas de ejercicio físico y es como, vale, te has estado tirado en el sofá mirando eso y ya está, ¿no? Estás bien, pero realmente lo que sucede es no no no estás mirando. Yo no estoy mirando, no estoy como aquí mirando. Esto es es otra energía. Sí, es es otra cosa. O sea, aquí me siento en presencia. Reactivar el sentir creo que es tan básico y tan primordial, porque al fin y al cabo lo que nos hace profundamente humanos es nuestra capacidad de sentir, de tomar conciencia lo que estamos sintiendo, ¿no? Y y no queremos, no queremos, es demasiado. A veces es demasiado porque como no queremos sentir el dolor, pues anulamos también la otra parte, en lo que lleva, eh, no se puede tener una parte el abanico, ¿no? Y entonces, como no queremos sentir dolor o malestar, pues también se va apagando, ¿no? el sentir del gozo y es tan inevitable al final, ¿no? Cuando abrimos la puerta del gozo, pues en algún momento no lo vamos a sentir y entonces interpretaremos esto como malo, ¿no? Pero va a ocurrir. Claro que ocurre. Y sí, es como salir de la anestesia, ¿no? Sí, totalmente. Yo creo que todo el gran desafío que está ahora teniendo la humanidad es salir de la de las ganas de anestesiarse. No es fácil. y que y que también con lo que hay, yo soy comprensivo también, es decir, con todo lo que hay es que no me extraña que haya ganas de anestesiarse. Es que es normal también porque está la cosa un poquito complicada. La verdad es que sí. Por eso encontrar espacios, ¿no? Eh, donde espacios de donde se reúnen seres humanos que tienen esa misma visión, esas mismas ganas, ese mismo ese mismo gusto por el experimentar y y permitirnos, ¿no?, en este retiro, claramente, permitirnos experimentar ese gozo y de conexión humana, de conexión humana, de tacto, real, real. Estás aquí, no en la pantalla, no estás en la pantalla ahí que no te conozco de nada y te sigo y te doy likes ahí como si no, eso no es real. No, eso no es real. Esto sí, esto sí es real.

 

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Este contenido es para fines informativos y de bienestar. No sustituye el diagnóstico, tratamiento o consejo de un profesional sanitario (médico, psicólogo, sexólogo). Consulte siempre a un especialista para temas de salud.

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